Algoritmo
Por definición, un algoritmo es un conjunto de pasos o instrucciones concretas y finitas que permiten realizar una tarea o solucionar un problema.
Continuamente utilizamos algoritmos para resolver problemas. Por ejemplo, lo hacemos cuando leemos el manual de instrucciones de una aspiradora o también cuando seguimos los pasos de una receta de cocina de pe a pa.
Ahora bien, actualmente los algoritmos más famosos son los utilizados en inteligencia artificial. Aquellos que pueden guiar robots, conducir coches o decirnos si somos compatibles con determinada persona. Unos de los más conocidos son los algoritmos de Facebook e Instagram.
¿Qué son los algoritmos de Facebook e Instagram?
Son varios recursos que determinan, en función de centenares de parámetros, qué aparecerá primero a la pantalla principal de la aplicación y, por lo tanto, qué es lo que verá primero el usuario al entrar al perfil de la plataforma. Asimismo, entre los factores que se tienen en cuenta hay las preferencias y los intereses de los usuarios, la interacción con los amigos, entre otros.
Si utilizas Facebook e Instagram, seguramente habrás oído que el algoritmo es el culpable de que las publicaciones no lleguen a tus seguidores, pero ¿por qué?
En cada cuenta, el algoritmo sitúa nuestro contenido dentro de un ranking. Si un seguidor siempre interactúa con nosotros, nuestra publicación estará por encima de otras. Pero, si la persona que nos sigue no está interesada en nuestro contenido y hace días que no recibimos ningún feedback, nuestra publicación quedará por debajo.
Entonces, replanteémonos esta situación: si tus comunicaciones no llegan a tu audiencia, ¿has pensado que puede ser que tu contenido no les interese?
¿Cómo generamos contenido?
Como usuarios, lo que nos tiene que preocupar es tener una buena estrategia de marketing, dar prioridad al contenido de calidad y generar comunidad, más allá de los likes que conseguimos en una publicación. Más que hacerte publicidad constantemente, tienes que buscar temas con los que tu audiencia se sienta identificada.
Como su nombre indica, las redes sociales son sociales, y su función es construir relaciones y conectar con las personas que están detrás la pantalla. A veces, no es suficiente una publicación con una imagen que llame la atención. Por este motivo, tenemos que hacerla personal, acompañarla con un texto que enganche y convertirla en un recurso para iniciar una conversación. Evita frases como ‘deja tu comentario’ y busca mensajes atractivos que motiven la participación de los usuarios.
Además, que un usuario comente, comparta tu contenido o mencione a otros usuarios, son muestras de atención que nos indican que vamos por buen camino y estamos creando comunidad.
Recordemos que una audiencia que comenta y que interacciona genuinamente es la que queremos y con quien nos interesa crear red.
Laura Solans